jueves, 5 de mayo de 2011

Una persona flotando en el espacio.

Fue y no volvió.

Hizo lo que no pudo.


Se vio con el que no
debería.

La que NO debería.


Justo pensó que hacía
lo correcto,
pero en vez de eso
obtuvo una contusión
y NO salió ileso:

Le pasó por leso,
por no ver más que eso,
que estaba preso
en su absceso.

Por dar un beso
firmó su deceso;
pobre niño obseso.



Dibujo e historia de Antonio Maltez.

jueves, 10 de marzo de 2011

Niña Monosílaba.


Vive en el cerro,
sola.
Se desorienta fácilmente
y teme algún día
no poder regresar más.

Produce sonidos escasos:
Sí, no , no sé,
tal vez, podría ser,
demás.

Sólo lo necesario.

¡Pero jamás
le escucharás
dar información de más!

Su casa,
a punto de derrumbar,
es un misterio
para el ser escucha.

Nunca se le oyó entrar
ni salir,
sólo repetir sonidos
que te pueden aturdir.




Todo es propiedad de Antonio Maltez.

jueves, 18 de noviembre de 2010

En caso de guerra nuclear.

En caso de guerra nuclear
me gustaría que mi brazo
fuera reemplazado por una metralleta automática,
similar a la del agente Cobra.

Claro, porque habría
que defenderse.

Defenderse de cosas malas
y viles que deambulen
a mi alrededor.

Lo otro que me gustaría
es tener alas
con puntas afiladas,
para salir volando
y gritarle a mis perseguidores:
¡Chao ilusos!

También quiero una cola,
una cola con una bola
de fierro al final
y púas de acero inoxidable.

Y por supuesto estar
rodeado de mujeres hermosas.

Pero sé que vendrá
viene la primavera...

... el sueño la alergia y un poco de sol.



Historia y dibujo de Antonio Maltez.




jueves, 16 de septiembre de 2010

Reflexiones de un día jueves en la mañana.

No sé ni me acuerdo
cuándo ni cómo,
cagarse a los demás
pasó a ser bien visto.

Casi sinónimo de inteligencia.
No sé de dónde vendrán
sus influencias,
ni que libro estarán leyendo
(si es que saben leer).

Porque no piensan
solos.
No saben hacerlo.
Les dicen lo que hay que hacer.

Con suerte sabrán
lo que una metáfora es.

Siguen la biblia al pie
de la letra.
Creen la biblia al
pie de la letra.

Pero me pregunto,
si siguen toda esa novela
cual receta de guiso
¿No serían ellos alvinos?

Claro, porque si no saben
interpretar,
Adán fornicó a Eva
y tuvieron hijos.

Y esos hijos se fornicaron
mutuamente,
aumentando el riesgo
de problemas genéticos.

Poema y dibujo de Antonio Maltez.


miércoles, 8 de septiembre de 2010

No devolver al remitente.

Todo iba normal en la vida de José. Las mismas tostadas, la misma mermelada, el mismo té y el mismo amargor y ajetreo de siempre (incluso de los fines de semana). Al terminar de lavar los platos y lustrar sus zapatos notó que disponía un poco de tiempo antes de partir, por lo que decidió prender el televisor y sentarse hasta las 8, hora en que debía salir. Un rato después de digerir alarmismos, modelos, golpes de estado, compras a crédito, navidades Coca-Cola y Falabella, estafadores y religión, notó que aún le quedaban unos minutos disponibles.

Fue a revisar su buzón y, lo mismo de siempre: cuentas, cartas de cementerios, tarjetas que no había pedido, y un sobre café..... ¿¿¿Qué??? ¿Un sobre café? Nunca había visto un sobre de este color. -No puede ser que alguien me haya enviado una carta, nunca recibo cartas de otras personas- pensó. Intrigado por el contenido, abrió el sobre extraño de una sola estocada y comenzó a leer:

"El Gran Jefe Blanco de Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Washington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.

Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Washington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.

La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.

Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un salvaje y no comprendo.

No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.

¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.

El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.

Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.

Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.

Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.

Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.

La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.

Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.

¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.

La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia."

Cuando terminó de leer miró su reloj y notó que ya eran las 8:36. No sintió miedo ni se desesperó. Al contrario, por fin en su vida sintió un poco de calma y, como si lo hubiesen obligado, miró al cielo y logró divisar otro sol aparte del que estaba acostumbrado.

Cuento y dibujo de Antonio Maltez. Carta perteneciente al jefe Seattle de la tribu Suwamish enviada en 1855 al presidente de Estados Unidos, Franklin Pierce.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Mote con wasabi.


Habían terminado de tocar así que decidí caminar por los pasillos a ver si me encontraba con alguien.

Divisé a dos personas, de vórtices distintos, discutiendo.

- Hey, cómo no me voy a enojar, si Woody le dijo al Oso Lotso – te cambiaron a tí Lotso, no a tus amigos-


- ¿Y qué tiene?

- ¿Cómo que qué tiene? No te das cuenta que este mundo reculiao está cada vez más individualista. Los sicólogos están enseñando a sus clientes a ser cada vez más egoístas.... a salvarse solos. No sé de dónde diablos vendrá la filosofía que están aplicando, pero seguramente debe venir de la mente de algún monje maricón que vivió encerrado toda su vida en una cueva. O de Freud o de algún otro inservible.

- A Freud le gustaba el pico. Hasta Nicanor lo dice. Deberías leer más a Nicanor.


- Ni idea. Pero la cosa es que es la balanza se está yendo para otro lado. O te preocupas enteramente de los demás o te salvai solo. No entiendo cómo la humanidad no puede alcanzar nunca un balance... Todavía me acuerdo, por ejemplo, de cómo en el colegio nos enseñaban a ser unas verdaderas bostas caminantes. -Acuérdense niños que su prójimo está primero- decía el cura reconchesumare ¿Cómo van a estar ellos primero si nisiquiera yo estoy bien conmigo mismo?

- Entiendo, pero no puedes negar que la película te gustó y estuviste a punto de llorar.

- Me gustó mucho la película. Hice esfuerzos sobrehumanos para no llorar ¿Pero sabes por qué tenía tanta pena?

- No.

- Porque Woody es un hijo de puta. Sus amigos lo apoyaron siempre; él no sabe lo que es sentirse abandonado. Todo lo ha visto o leído en revistas, pero no sabe cómo es sentirse así.

Después de terminar su argumento, las pertinias derribaron el filtro cerebral de Muñeco Enlatado (perteneciente al vórtice 56v).

- Pero no puedes ser tan malo con Woody. Acuérdate que él trató de salvar a Lotso.

- Puede que tengas razón, pero explícame una cosa ¿Cómo demonios hizo el pianista para viajar de Varsovia, durante la segunda guerra mundial, a un planeta extraño a cazar depredadores?




Historia y dibujo de Antonio Maltez.


lunes, 7 de junio de 2010

Crónica de una chuchesumare anunciada.

Todo el mundo sabía lo que iba a pasar… menos yo.



Historia y dibujo de Antonio Maltez.